Ayer en la VI edición de «Emprendedores en Franquicia», organizada por la revista Emprendedores, el CEO de KüchenHouse César Losada participó en una mesa redonda sobre liderazgo en tiempos de incertidumbre.
La incertidumbre ya no es una circunstancia pasajera, sino el escenario habitual en el que se mueven las empresas. Sobre esa idea giró la mesa redonda «Liderar en un escenario donde la incertidumbre es la norma», uno de los encuentros centrales de la VI edición de «Emprendedores en Franquicia», el evento que organiza la revista Emprendedores. Entre los ponentes estuvo César Losada, CEO de KüchenHouse, que compartió la visión con la que la enseña afronta su expansión: un modelo de gestión que reduce fricciones, una selección de socios exigente y una apuesta decidida por anticiparse al cambio.
Gestión delegada: el socio como inversor
Losada explicó uno de los rasgos que diferencian a KüchenHouse: el modelo de gestión delegada. «En la gestión delegada, el franquiciado actúa como inversor, no como gestor del día a día», señaló. El socio está informado en todo momento de la marcha de su negocio, pero no tiene que ocuparse de la operativa diaria, que asume la central.
Según Losada, este enfoque responde a la experiencia acumulada con el modelo de franquicia tradicional. «En el modelo tradicional, a menudo el franquiciado proponía ideas que la central ya había probado y descartado. Con la gestión delegada simplificamos la operación y eliminamos fricciones», explicó. El resultado es una relación más fluida entre la marca y quienes invierten en ella.
Búsqueda inversa y selección rigurosa
El CEO de KüchenHouse detalló también cómo identifican a sus futuros socios. Distinguió dos perfiles: «el especialista, que llega con experiencia previa en el sector, y el inverso, que no tiene experiencia específica pero sí la capacidad de sumergirse en el negocio».
Para encontrarlos, KüchenHouse no espera a que lleguen candidaturas espontáneas. «Practicamos una búsqueda inversa: salimos a buscar los perfiles en entornos de networking», apuntó. Como ejemplo citó a antiguos profesionales de la banca que, tras las reestructuraciones del sector, cuentan con capital y un sólido conocimiento financiero.
La prioridad, subrayó, no es crecer deprisa sino crecer bien. «Preferimos ir a una velocidad baja y seleccionar con rigor, porque nuestro objetivo es que las tiendas no cierren», afirmó. Para ello, la central dispone de un equipo preparado para intervenir cuando un socio atraviesa dificultades puntuales.
La iniciativa como motor del cambio
Lejos de ver la iniciativa como una amenaza, Losada la situó en el centro de la evolución de cualquier empresa. «Los negocios son adaptación continua, y las iniciativas son los motores de esa mejora», defendió. Y fue más allá con una reflexión dirigida a quienes dirigen redes de franquicia: «Quien no tolera que le cuestionen el modelo no debería liderar una central».
En su opinión, la innovación no surge de mirar los indicadores y reaccionar a ellos, sino de atreverse a probar. «La innovación nace del error y de la iniciativa, no de la gestión reactiva de indicadores», afirmó.
Anticiparse, también con la inteligencia artificial
La anticipación fue el hilo conductor de su intervención. «Las decisiones del futuro se toman hoy», sostuvo. «El emprendedor tiene que adelantarse, no limitarse a reaccionar. Equivocarse forma parte del proceso, y anticiparse es lo que da la ventaja competitiva».
En ese punto, Losada lanzó una pregunta directa al auditorio: «¿Cuánto estamos aprovechando realmente la inteligencia artificial en nuestras empresas?». El silencio que siguió fue, en sí mismo, una respuesta. Para el CEO de KüchenHouse, el reto es claro: pasar del miedo a la adaptación activa.
Cerró su intervención con un mensaje optimista. «Todavía hay mucho margen de crecimiento. La incertidumbre es una oportunidad», concluyó, antes de recordar un consejo de Martín Berasategui que hace suyo: «Diviértete con lo que haces».


